¿Cómo nace una democracia? La aportación teórica de Dankwart A. Rustow    

  Por: Armando Neávez Garza

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La intención de escribir y publicar el presente escrito se debe a mi estancia este verano en El Colegio de México, en donde tuve la oportunidad, o más bien, fortuna, de incursionar en disciplinas distintas al Derecho. Mi reacción fue de tal magnitud, que, hoy decido compartir un poco de las muchas cosas que aprendí en dicha Institución. En particular, mi interés por el estudio de las transiciones a la democracia—que es el tema al que me refiero en las siguientes líneas—tiene su origen en el curso impartido por Reynaldo Yunuen Ortega Ortiz, “Procesos de Democratización en Perspectiva Comparada”.

La principal aportación de Dankwart A. Rustow[1], en su artículo “Transitions to Democracy: Toward a Dynamic Model”[2], fue abrir el análisis teórico moderno sobre transiciones a la democracia, o más específicamente—como precisa Lisa Anderson—“abrir el espacio conceptual para considerar las transiciones democráticas de forma independiente a la democracia”[3].

Para comprender la relevancia de la aportación de Rustow, resulta importante hacer notar que su artículo fue publicado en 1970, en medio de la Guerra Fría, en un contexto de pocos ejemplos empíricos de Estados democráticos modernos. Asimismo, las transiciones hacia la democracia eran verdaderamente escasas.

A finales de los setenta, a raíz de la crisis de los regímenes autoritarios en América Latina y el sur de Europa, se generó una gran preocupación por parte de politólogos y sociólogos del continente sobre la posibilidad de que estos países transitaran a la democracia[4].

Lo anterior, aunado al rechazo de Rustow a ciertas precondiciones generalmente asociadas con la democracia, como un alto crecimiento económico—que muchos de aquellos países no cumplían—, ocasionó una mayor relevancia y atención a su teoría[5].

Una vez precisado esto, en las siguientes líneas trataré de exponer las principales ideas de la gran aportación teórica de Rustow.

La pregunta central de su estudio, y a la que busca dar respuesta es: ¿qué condiciones hacen posible a una democracia y qué condiciones la hacen prosperar? A partir de esta interrogante, señala que las condiciones que dan lugar a una u otra pueden ser distintas. A lo largo de su estudio, se interesa, principalmente, en identificar los factores que producen la génesis de una democracia.

Rustow divide su artículo en cinco secciones. En la primera, efectúa un análisis de la literatura existente sobre procesos de democratización, asimismo hace una distinción entre la teoría funcional y la teoría genética. En la segunda, examina algunos de los problemas metodológicos inmersos en el traslado del método de investigación funcional al método de investigación genética. En la tercera, ahonda en los aspectos metodológicos de la investigación genética. En la cuarta, propone un modelo teórico constituido por cuatro fases, las cuales son: i) condiciones de fondo; ii) fase de preparación; iii) fase de decisión, y iv) fase de habituación. Finalmente, expone sus conclusiones.

Para efectos de emprender su análisis, Rustow comienza por aludir a la principal literatura norteamericana relativa a los procesos de democratización. Al respecto, distingue tres tipos de explicaciones.

En primer lugar, la expuesta por Seymour Martin Lipset, Philips Curtright y otros, quienes relacionan la idea de democracia con ciertas precondiciones socioeconómicas, tales como un ingreso per cápita elevado, un alfabetismo extendido, y una población preponderantemente urbana. En particular, Lipset refiere en su libro “Political Man” que los países con los niveles de desarrollo más altos eran democracias estables.

En segundo lugar, la desarrollada por autores como Walter Bagehot o Ernest Barker, quienes vinculan la democracia con una serie de valores, actitudes, y creencias. Más recientemente, Almond Gabriel y Sidney Verba exponen esta idea en su libro “The Civic Culture”.

Finalmente, se encuentran teóricos como Carl J. Friedrich, E.E. Schattschneider, Bernard Crick, Ralf Dahrendorf, y Arend Lijphart, que utilizan como punto de explicación ciertas características sociales y políticas, e insisten en que la existencia del conflicto y la reconciliación son esenciales para la democracia.

A partir de la interrogante planteada sobre las condiciones que hacen posible a una democracia y las que hacen que ésta prospere, Rustow señala que las explicaciones de los autores aludidos se han enfocado en el segundo caso, esto es, la función de la democracia. Para el primero, menciona que es menester atender al estudio de la génesis de la democracia, es decir, cómo se origina ésta en primera instancia.

Este cambio de teoría lleva a Rustow a analizar posibles problemas metodológicos. Así, señala que existe la tentación de pensar que la teoría funcional puede dar respuesta al estudio de la génesis de la democracia. Lo anterior, bajo el argumento de que si determinas condiciones ayudan a preservar una democracia en funcionamiento, seguramente serán mucho más necesarias para hacerla existir.

Para desacreditar este argumento, Rustow alude analógicamente a diferentes tipos de regímenes políticos, un ejemplo es el caso de las dictaduras militares. Precisa que éstas se originan típicamente de la planeación secreta y de revueltas armadas, pero se perpetúan a través de la publicidad masiva y de ciertas alianzas con seguidores civiles. Adicionalmente, refiere a la distinción entre el proceso físico y químico de una reacción, destacando que la energía requerida para iniciar una reacción no siempre es la misma para sostenerla. De esta manera, traslada la carga de la prueba a quienes afirman que las circunstancias que sustentan una democracia también favorecen su nacimiento.

En este orden de ideas, Rustow critica tanto a la teoría de Lipset y Curtright, como a la teoría de Almond y Verba por no resistir “la prueba de la historia”[6].

En el primer caso, en virtud de que, lo que Lipset encontró en función del desarrollo socioeconómico —afirma— toma la forma de correlación y no de causa de la democracia. Por ejemplo, tenemos países con alto nivel de desarrollo y regímenes profundamente autoritarios (como fue el caso de la Alemania nazi, o los países productores de petróleo como Arabia Saudita o Kuwait) y a la vez países con niveles de renta per cápita muy baja pero con sistemas de gobierno democráticos (como fue el caso de India o Suecia a principios del siglo XX).

 En el segundo caso, porque –señala– la investigación realizada no deja claro si actitudes como la “cultura cívica” constituyen o no, una causa o efecto de la democracia. Además, “el surgimiento de las democracias implica una situación de redistribución del poder en la cual, por lo general, los gobernantes no tienen valores democráticos, sino que se ven forzados a aceptar la democracia”[7].

Por otra parte, Rustow señala que, para efectos de aplicar la teoría genérica, es importante atender a explicaciones causales. Para tal objeto, puntualiza que es necesario dejar de suponer que la transición a la democracia es un proceso uniforme a nivel mundial, que implica las mismas clases sociales, los mismos tipos de cuestiones políticas o incluso los mismos métodos de solución. Por el contrario, menciona—citando a Harry Eckstein—que una gran variedad de conflictos sociales y de contenidos políticos pueden combinarse con la democracia.

En este sentido, de acuerdo con Rustow, la democracia no tiene un factor explicativo específico—contrario a la literatura anterior—, más bien, la democracia tiene que ver con un asunto fundamentalmente de procedimiento; esto significa que pueden existir diversos factores que causen el nacimiento de una democracia[8].

Adicionalmente, Rustow observa que la génesis de la democracia no necesita ser geográfica, temporal, ni socialmente uniforme. En el primer caso, porque—como se precisó—puede haber diversos caminos hacia la democracia. En el segundo, toda vez que diversos factores pueden llegar a ser cruciales durante distintas fases. En el tercero, en virtud de que en el mismo lugar y tiempo las actitudes que la promueven pueden ser las mismas para los políticos y para los ciudadanos comunes.

Ahora bien, Rustow propone un modelo teórico para analizar genéticamente las transiciones a la democracia. Previo a su exposición, desarrolla algunos aspectos que considera relevantes para su empleo. En particular, destaca la importancia de: i) basarse en datos diacrónicos; ii) realizar el análisis donde el proceso de transición a la democracia haya sido completo, si bien, reconoce la importancia de la información proveniente de las no democracia, menciona que en la etapa de desarrollo en la que se encuentra la formulación de su teoría, resulta conveniente comenzar a estudiar un fenómeno en donde realmente la democracia haya surgido, y iii) excluir a países cuyo proceso de democratización ha sido impulsado por el exterior, sobre esto, Rustow reconoce que las influencias internacionales siempre están presentes, sin embargo, precisa que una teoría de orígenes democráticos debe dejar de lado, a aquellos países en donde la ocupación militar jugó un papel principal, en donde las instituciones democráticas o las actitudes fueron traídas por los inmigrantes, o en donde de ésta u otras formas la inmigración jugó un papel central.

Tras aplicar estos criterios, decidió concentrar su análisis en Suecia y Turquía, específicamente en la transición a la democracia de Suecia en el periodo comprendido de 1890 a 1920, y el proceso de Turquía desde 1945.

El modelo que Rustow propone está constituido por cuatro fases, a saber: i) condiciones de fondo; ii) fase de preparación; iii) fase de decisión, y iv) fase de habituación.

La primera fase se refiere al cumplimiento de un solo prerrequisito: la unidad nacional. Rustow señala que se trata, simplemente, de que la mayoría de los ciudadanos en una futura democracia estén seguros de que pertenecen a una comunidad política determinada. La relevancia de establecer la unidad nacional como el único prerrequisito para la democracia estriba en que abre la posibilidad de que existan democracias en tiempos pre-modernos, pre-nacionalistas, y a niveles bajos de desarrollo económico. Incluso, Rustow plantea la posibilidad de extender este análisis a los cantones medievales o las antiguas ciudades-estado, como serían las polis griegas.

La segunda fase lo constituye el “proceso dinámico de democratización en sí mismo”, en virtud de que está marcada por una prolongada e inconclusa lucha política. Rustow señala que para darle tales características los protagonistas deben ser representantes de fuerzas arraigadas y las cuestiones deben tener significados profundos para ellas. Por ejemplo, en el caso de Suecia, el período de desarrollo económico generó una lucha entre agricultores de clase media urbana y de clase obrera, en contra de una alianza conservadora de burócratas, grandes terratenientes e industriales. Mientras que en el caso de Turquía se presentaba una lucha entre grandes y medianos agricultores, en contra de los herederos del establishment militar burocrático kemalista.

Rustow puntualiza que esta fase es delicada en virtud de que muchas cosas pueden ocasionar un resultado abortivo. Además, destaca que durante esta etapa la unidad nacional no solo debe preexistir, sino que también continuar, por ejemplo, si la lucha genera una división sobre bases regionales, la secesión, más que la democracia, será el resultado más probable.

La tercera fase corresponde a la decisión deliberada por parte de la élite en el poder, en la que aceptan la existencia de la diversidad en la unidad y, con ese fin, institucionalizan reglas democráticas para resolver el conflicto. Por ejemplo, la adopción del sufragio universal y representación proporcional en Suecia en 1907. No obstante, precisa que esta etapa no es universal, por lo que es menester transmitirlo a la ciudadanía en general, lo que corresponde a la última fase de su modelo.

La cuarta y última fase, es la que se genera con la costumbre. De acuerdo con Rustow, la transición a la democracia requiere de la existencia de ciertas actitudes comunes entre los políticos y los ciudadanos ordinarios. Asimismo, menciona que la democracia otorga una ventaja a aquellos que son capaces de racionalizar su compromiso con ella, y una mayor ventaja para aquellos que sinceramente creen en ella. Por ejemplo, la transformación del Partido Conservador Sueco de 1918 a 1936, o en el caso de Turquía, la forma de actuar de Adnan Menderes.

En suma, en primer lugar, es importante que exista un sentido de unidad nacional. En segundo lugar, debe existir un conflicto arraigado y serio. En tercer lugar, es necesario la adopción consciente de reglas democráticas. Por último, tanto la élite gobernante como el electorado deben estar acostumbrados a estas reglas.

Para finalizar, me gustaría destacar que gracias a la aportación de Rustow en “Transitions to Democracy” se generó la apertura de fuertes debates, y desarrollo de nuevas teorías sobre democratización y consolidaciones democráticas. Si bien, su artículo ha sido criticado en diversos puntos—que no es intención exponer en el presente texto—hoy en día su obra sigue siendo ampliamente consultada por la claridad en su exposición, que contribuye en buena medida—como menciona Lisa Anderson—a comprender y promover las transiciones democráticas.

Anderson, Lisa. “Introduction.” Comparative Politics, vol. 29, no. 3, 1997, pp. 249- 261.  JSTOR, http://www.jstor.org/stable/422120.

Ortega Ortiz, Reynaldo Yunuen. “El Proceso de Democratización en México 1968-2002”. En: Revista UNAM Transición democrática y anomia social en perspectiva comparada, 2004, p. 48.

Rustow, Dankwart A., “Transitions to Democracy: Toward a Dynamic Model”, Comparative Politics, 2, no. 3 (1970), pp. 337-363.

[1] Dankwart A. Rustow estudió Derecho y Lenguas Orientales en la Universidad de Estambul, posteriormente se graduó en la Queens College y recibió un doctorado en ciencia política por la Universidad de Yale. Fue profesor de ciencia política y sociología en el Centro de Graduados del CUNY, Princeton y Columbia. Asimismo, fue profesor visitante en Harvard y otras instituciones. Su principal tema de estudio fue el análisis comparado de la política de Medio Oriente.

[2] Publicado por Comparative Politics. P.h.D. Programs in Political Science, City of New York en 1970.

[3] Anderson, Lisa. “Introduction.” Comparative Politics, vol. 29, no. 3, 1997, pp. 249-261. JSTOR, http://www.jstor.org/stable/422120.

[4] Loc. Cit.

[5] Loc. Cit.

[6] Ortega Ortiz, Reynaldo Yunuen. “El Proceso de Democratización en México 1968-2002”. En: Revista UNAM Transición democrática y anomia social en perspectiva comparada, 2004, p. 48.

[7] Loc. Cit.

[8] En un análisis estructural en donde la variable dependiente es la democracia, la variable independiente no responde a un factor explicativo en específico.

Armando Neávez Garza es estudiante de séptimo semestre de la FLDM. 

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

¿Qué relevancia tiene el “Deus Ex Machina” con el Derecho?

Por Iñigo Villarreal Grijalva.

iñigo

Me considero a mí mismo una persona simple y de intereses sencillos. Esta sencillez, me ha llevado a cuestionar todo a mí alrededor, para así, dirigirme a una respuesta lógica que no necesariamente obtengo siempre, lo que no me molesta, sino que al contrario, me hace sentir bien reconocer que no tengo todas las respuestas en el mundo, y nunca las tendré. Pero, a pesar esto, existe una corriente lógica que hasta el día de hoy rechazo debido a que es justamente, lo que yo considero la manera más fácil de encontrar una respuesta de apariencia lógica, sin que esta lo sea; el razonamiento de “Dios desde la maquinaria”, traducida directamente de la expresión latina “Deus Ex Machina”.

Esta expresión es por antonomasia utilizada para el teatro y es la expresión dada para todo aquello que no puede ser interpretado por la lógica de la obra, por ejemplo, la obra es un drama en el cual, el protagonista pasa toda la obra tratando de averiguar algún hecho, durante toda la obra se puede apreciar una evolución o un desarrollo que lleva hasta un conflicto, pero al llegar a ese conflicto, todo se resuelve porque el protagonista tenía un botón especial que lo arregla todo, o aparece un personaje totalmente nuevo que finalmente resuelve todo. Esto sería un ejemplo de cómo opera el Deus Ex Machina.

Ahora, ¿Por qué hablo de una lógica implementada al teatro en una página de Derecho? Porque esta lógica teatral también puede verse en muchos otros ámbitos de la vida cotidiana, incluido el Derecho. En el arte antes mencionado te permite dar una conclusión “positiva” sin tener que seguir la lógica de la trama y facilitando el clímax (aunque no siempre recibiendo aceptación de la audiencia). En la vida cotidiana, puede argumentarse que el Deus Ex Machina se puede encontrar en argumentos falaces, al tratar de concluir la conversación con fuentes externas a la misma, y en el Derecho, edistinguir o implementar al Dios de la maquinaria a través de un punto de vista doctrinal, pero al exteriorizar la visión y observar más allá de la doctrina, podemos darnos cuenta de que es posible verlo en el Derecho a través de los juzgadores, a través de ciertas prácticas procesales, o incluso, al intentar argumentar un hecho prácticamente imposible de argumentar.

En lo personal considero que el Deus Ex Machina, por más conflicto que me cause, es necesario puesto que facilita mucho las resoluciones. Al final, es más fácil explicar lo inexplicable con algo de sencilla aplicación en lugar de buscar una lógica cierta a lo inexplicable.

[Imagen por: Steven R. Southard]

Íñigo Villarreal es estudiante de quinto semestre de la FLDM. 

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

¿Qué fue “Por todos las familias” 2017?

Por: Programa por la Unidad y Libertad Sexual Estudiantil (PULSE) del Centro de Derechos Humanos de la FLDM.

Ayer, 17 de junio de 2017, múltiples contingentes se unieron para manifestarse a favor de la diversidad sexual en Monterrey, Nuevo León.

Debemos recordar que durante el 2017, estuvimos presenciando multiples manifestaciones, marchas, entregas de pliegos petitorios y otros mecanismos de ejercicio de derecho del llamado Frente Nacional Por La Familia. El colectivo antes mencionado expresó su inconformidad con temas referentes a el matrimonio y la adopción homoparental. Es por ello que, este año la Marcha del Orgullo Gay tuvo como tema principal la aceptación de familias erróneamente catalogadas como “no tradicionales” usando el hashtag de #PORTODASLASFAMILIAS.

La diversidad de la sociedad regiomontana fue expresada vitalmente mediante una marcha que abarcó un aproximado de 6 kilómetros donde, se pudieron observar al rededor de 15,000 personas apoyando la causa.

La anterior caminata comenzó en la calle Pedro María Anaya y finalizó en la Explanada Niños Héroes.

“¡Mis derechos no son zonceras!” gritaba la multitud al arribar al Palacio de Gobierno. Esto, haciendo claramente referencia a las anteriores expresiones de nuestro Gobernador al referirse a la gran problemática que se enfrentan diariamente parejas homosexuales a quienes se les niega el matrimonio igualitario.

[1] Las fotografías presentadas fueron tomadas por Bárbara Espinosa Lizcano, estudiante de la Facultad y editora del blog La Libre Pregunta.

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

¿Qué es una Marcha de la Diversidad?

Por: Programa por la Unidad y Libertad Sexual Estudiantil (PULSE) del Centro de Derechos Humanos de la FLDM.

orgullo madrid

En próximos días se llevará a cabo la Marcha de la Diversidad Monterrey, en su decimoséptima edición. Estos acontecimientos son una valiosa oportunidad para promover un Nuevo León exento de prejuicios y de cualquier tipo de discriminación, que permita el libre desarrollo de la personalidad de cada individuo en nuestro Estado.

El motivo principal de esta entrada es explicar de dónde y por qué surge esta manifestación que se ha vuelto una tradición anual dentro del colectivo LGBT+ (Lesbico, Gay, Bisexual, Trans y otras minorías de género). Para estos efectos empezaremos explicando el surgimiento de la marcha, esta historia se remonta al 28 de junio de 1969 con los disturbios de Stonewell, donde un grupo de policías atacó violentamente a un grupo de personas durante una redada en el Stonewell Inn. Estos acontecimientos destacan entre sus victimas a transexuales, drag queens, jóvenes afeminados, sexoservidores y jóvenes en situación de calle; mismos que dieron surgimiento a las primeras figuras emblemáticas de la comunidad, como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera.

Este lamentable suceso dio inicio a la lucha por los derechos del colectivo en cuestión y, rápidamente los distintos residentes de Greenwich Village (Nueva York) empezaron a reunirse para crear los primeros grupos de activistas con el fin de establecer lugares seguros para que los miembros de la comunidad pudiesen expresar su orientación sexual sin miedo a que fueran arrestados.

El año siguiente, en fecha 28 de junio de 1970, se llevaron a cabo las primeras marchas del orgullo gay en las ciudades de Nueva York y Los Ángeles, con fin de conmemorar el aniversarios de los disturbios. Estas marchas sirvieron de inspiración para que otras ciudades fueran organizando las propias, tradición que se fue repitiendo año tras años, lo que convirtió el 28 de junio como el Día del Orgullo.

Para el caso de México, la primera marcha fue realizada el 27 de junio de 1979. Durante esta manifestación, se reunieron los contingentes FHAR (Frente Homosexual de Acción Revolucionaria), Oikabeth (Grupo Autónomo de Lesbianas) y Lambda (Grupo de Liberación Sexual) para la celebración del Orgullo Gay en México.

Si bien, se conmemora ese día como el oficial, mundialmente las marchas se han tenido que ir moviendo por distintas cuestiones, sin embargo, se procura que casi siempre se marche un sábado antes o después de esta fecha, como conmemoración a los disturbios.

Recordemos que la lucha de derechos de este colectivo no ha sido sencilla, desde comentarios homofóbicos de distintos jefes de Gobierno, hasta la imposibilidad de contraer matrimonio sin la necesidad de un amparo, o juicio para que sea reconocida la identidad de género de una persona, o inclusive marchas por un modelo de familia “tradicional”; si bien se han ganado distintas batallas una de las más importantes fue la que se dio el 17 de mayo de 1990, cuando la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales aunque, aun así, no se ha logrado una igualdad real de derechos.

Las marchas por la diversidad o del orgullo son destinadas a demostrar que el colectivo LGBT+ no está integrado por ciudadanos de segunda clase, sino por personas reales y que solo desean que sus derechos sean respetados y garantizados por el Estado.

Este año, el lema de la manifestación es #PorTodasLasFamilias, buscando crear conciencia en todos los mexicanos sin importar su orientación sexual de que no hay un solo modelo de familia, y que cada uno de los existentes es igualmente válido comparado con el llamado “modelo tradicional de familia”.

[1] Fotografía obtenida de la página oficial del orgullo gay LGBT Madrid 2017.

P.U.L.S.E. es un proyecto estudiantil del Centro de Derechos Humanos de la FLDM conformado por los estudiantes: 

  • Isabella Leal Aguilar, estudiante de 3º semestre de la FLDM,
  • Mauricio Martínez, estudiante de 6º semestre de la FLDM,
  • Bárbara Espinosa Lizcano, estudiante de 6º semestre de la FLDM,
  • Daniel Sánchez Alatorre, estudiante de 9º semestre de la FLDM,
  • Samantha Carrillo Aguirre, estudiante de 9º semestre de la FLDM,

Bajo la coordinación del Maestro Juan Jesús Garza Onofre.

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

 

¿Navegando a la deriva?

Por Josafath Salazar Orozco 

 

Jean-Louis Théodore Géricault - La Balsa de la Medusa.jpg

En Julio de 1816 la fragata francesa Méduse yace en las costas septentrionales de lo que hoy se conoce como el país de Mauritania. 400 pasajeros, incluyendo alrededor de 150 tripulantes, se encuentran varados en la Bahía de Arguin después de que su embarcación encalló en un banco arrecifes en ruta a la colonia de Senegal.

Tras varios días de intentos infructuosos por aligerar la carga y liberar a la Méduse, los navegantes comenzaron a ponerse nerviosos, desesperándose por su situación. Decidieron en vez, usar los pocos botes de rescate con los que contaban y construir también una pequeña balsa para intentar llegar a la costa, a más de 50 kilómetros de ahí.

Como suele pasar, los lugares a bordo de los botes eran insuficientes y por ello, al menos 146 hombres y una mujer tuvieron que auxiliarse sobre la endeble balsa que ya tenía la mayoría de su cubierta sumergida por la gran carga. La idea en principio fue remolcar la balsa con los botes y algunas sogas. Pero eventualmente—por miedo de que éstos se amotinaran—se decidió cortar los amarres, entregando a su suerte a la balsa y a su tripulación.

Reminiscente de algún círculo danteano, las más de 100 personas pasaron días montadas sobre aquél inestable conjunto de maderos bajo el calor veraniego de las costas africanas.

Menos de dos semanas después—al ser rescatados—quedaban solamente 15 sobrevivientes restantes en la barca. Ante la escasez de recursos, la mayoría de ellos fueron asesinados por sus propios compañeros, tragados por las olas del mar, abrasados por el sol o muertos por la falta de comida y agua. Inclusive se dice que algunos recurrieron a prácticas caníbales.

La culpa por tal desdicha se le atribuye al capitán de la fragata, el vizconde Hugues Duroy deChaumereys, quien a pesar de carecer experiencia naval, recibió el cargo por razones políticas.

La incompetencia naval de deChaumereys provocó la muerte de casi 150 personas, siendo absuelto poco después por la corte marcial.

En el panorama político y social actual, pienso que la mayoría de la gente se siente dentro de una situación similar a la de la tripulación de la Méduse: navegando a la deriva, con pocos recursos, abandonados de todo liderazgo y esperanza de ser rescatados.

No sería difícil apuntar hacia tantos deChaumereys que en algún momento u otro saltaron de la borda dejando atrás una nave atascada y a una tripulación sin salida. Muchos seguramente arribaron a su posición por razones similares al vizconde, sin embargo surge la duda frente a los que fueron elegidos para ello.

Respecto del tema, no sería el primero en formular este tipo de analogía. Ponderando las características de aquél quien debiese gobernar el Estado, Sócrates comparaba la dirección de una nave con la de su propia república.

El filósofo se imaginaba a un grupo de marineros sin el menor conocimiento naval, sólo buscando disputarse el timón entre sí con el fin de arrojarse sobre las provisiones. Concluyó que éstos considerarían inútil al conocedor de los astros, vientos y todo lo relativo a navegar, mientras que coronarían como hábil capitán a cualquiera que les brindara comida y bebida.

La comparación parecería un tanto burda sin considerar las reservas—bien justificadas en retrospectiva—de Sócrates frente al sistema representativo y los peligros que conlleva otorgarle a un electorado el timón del Estado. Sin embargo su punto es que si bien, se requieren ciertas aptitudes y cualidades para gobernar, en consecuencias es necesario también un especial discernimiento por parte de los ciudadanos para elegir a esas personas capacitadas.

Las ideas del filósofo no parten de una postura simplemente elitista, sino que surgen del miedo a que la demagogia se apropie de su Estado, una idea que hoy en día ya no nos es extraña. Su diálogo parte sobre la idea del voto razonado e informado, considerando la manera en la que se puede explotar fácilmente a una mayoría que sólo busca soluciones rápidas y sencillas.

Lo anterior pudiese explicar la relación entre un país con una de las peores evaluaciones en la prueba PISA[1]; una población que apenas alcanza un 51% en las expectativas para cursar el bachillerato; 23% para un título de licenciatura[2], y un gobierno que en 2015 obtuvo la Cámara de Diputados con el nivel educativo más bajo en décadas[3]. Todo ello sin considerar los sobrados escándalos presidenciales respecto de sus aptitudes académicas.

Parece ser que en esta materia, de Maistre tenía razón al decir que cada nación recibe al gobierno que se merece y por tal motivo la necesidad de tener un buen sistema educativo trasciende de ser un mero discurso político. Por eso resulta lamentable la noción actual de una educación universitaria no como un fin en sí mismo, sino como un obstáculo más que hay que completar para llegar al éxito. De tal concepción es de la que surgen aquellos que condenan a la educación como un “sistema retrograda” a través del Facebook, al igual que aquellos que trafican sus calificaciones a través de redes estudiantiles.

Podría ser que por eso, en vez de guardianes tenemos Duartes y en vez de filósofos tenemos demagogos. Porque al igual que un capitán no le ruega a su tripulación por el mando, y el doctor no le ruega al enfermo por una consulta, tampoco vendrá el gobierno justo y honesto a rogar para que lo elijan, sino que la búsqueda por él tendrá que surgir desde adentro. De no hacerlo, nos quedaremos nuevamente varados en una pequeña balsa, a la merced de las corrientes y del perpetuo naufragio mientras vemos a nuestros propios deChaumereys navegar hacia el horizonte.

Josafath Salazar Orozco es estudiante de 4º semestre de la FLDM. 

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

[1] https://www.compareyourcountry.org/pisa/country/MEX

[2]http://gpseducation.oecd.org/CountryProfile?plotter=h5&primaryCountry=MEX&treshold=10&topic=EO

[3]http://www.eluniversal.com.mx/articulo/periodismo-de-investigacion/2015/09/29/cae-nivel-educativo-en-camara-de-diputados

Pintura de Jean-Louis Théodore Géricault – La Balsa de la Medusa (Museo del Louvre, 1818-19)

¿Qué hay detrás del beso?

Por Bárbara Espinosa Lizcano

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“¿Mobbing? ¿Qué cosa?”

Los días pasados se difundieron dos videos tomados en el Estado de Oaxaca donde se mostraban en un video en el que durante más de dos minutos como aspirantes al “Sindicato de Trabajadores del Volante y Similares” eran obligados a besarse y tocarse durante 60 segundos a cambio de que el líder sindical les otorgara la concesión para laborar como taxistas.

Estas imágenes causaron gran revuelo en la sociedad mexicana, lo que fue sorpresivo para mí fue la razón del revuelo: “¡Malditos gays!” se leía entre algunos de los diversos comentarios del video en todas las modalidades del lenguaje.

A los pocos días de que los medios arremetieron contra el líder sindical por forzarlos a realizar dichos actos, surgieron nuevas declaraciones de los protagonistas, justificando a su líder con la excusa de que todo se debía a una apuesta y que ese tipo de cosas “siempre las hacían”.

En el 2014 el medio El Financiero anunciaba que en México 44% de los profesionistas, ya sea en el ámbito público o privado indistintamente, son abusados en sus áreas de trabajo. Seguido por él, una investigadora de la UNAM reveló para SIPSE.COM la terrible cifra de 51%. Esto quiere decir que aproximadamente uno de cada dos mexicanos sufre de mobbing, entendiéndose por el término el abuso de poder en el ámbito laboral.

Esta conducta es una epidemia que afecta cada vez más a la población mexicana, volviendo aún más difícil laborar.

Desde el 2014 Omar Sánchez de Tagle (@osdtagle) de Animal Político, anunciaba los nuevos criterios establecidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación para poder denunciar el acoso laboral por la vía judicial, pero, aun así, encontramos que el positivismo de este tipo de criterios es bastante pobre puesto que por la naturaleza del acto la acción probatoria es de suma complejidad. Por si no fuera poco, la Primera Sala extendió un pedido a distinguir el acoso laboral de “conductas inherentes” lo que abrió aún más el panorama de complejidad para el ejercicio de la acción.

Volviendo nuevamente al tema, el video sin duda es crítico, pero no porque sean dos hombres los protagonistas si no por lo lamentable que es ver como se somete a cada vez a más mexicanos, a realizar actos degradantes a cambio de poder trabajar dignamente en el México de hoy.

A manera de conclusión, pareciera preciso pensar que nos debería de ofender en realidad ¿dos hombres besándose o dos hombres siendo abusados en busca de sustento para sus familias? Aseguro que todos estaremos de acuerdo en la respuesta a esta pregunta.

Bárbara Espinosa Lizcano es estudiante de sexto semestre de la FLDM. 

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

¿Qué es el “Cine de Autor”?

Recomendaciones de nuestra Biblioteca FLDM.

Entre lo que se alucina, lo que se quiere ver, lo que se ve realmente y lo que no se ve, el juego es infinito: es ahí donde tocamos la parte más íntima del cine” -Serge Daney

El cine de autor es el cine en el cual el director tiene un papel importante al basarse normalmente en un guion propio. Este, realiza su obra al margen de las presiones y limitaciones que implica el cine de los grandes estudios comerciales, le permite una mayor libertad a la hora de plasmar sus sentimientos e inquietudes en la película.

En este tipo de cinematografía, el autor es normalmente identificable o reconocible por algunos rasgos típicos en su obra. La finalidad de que haya una única idea le permite a la película que sea una historia honesta, bien contada y definida.

Sin duda, el cine y la literatura van de la mano de manera respetuosa donde cada quien ocupa su espacio.  No existiría el cine sin un guion, sin la expresión por escrito de una gran historia y fascinantes personajes.  El guion literario no es solo la primera etapa para la elaboración de una película, es el alma de la historia, que responde a preguntas básicas :  ¿Qué?, ¿Quiénes?, ¿Cómo? y ¿Cuándo?.

La posibilidad de que el guion tenga éxito en el desarrollo es precisamente porque el realizador-autor tiene la visión total para llevarlo a detalle al guion técnico, que reúne las indicaciones necesarias para que la producción sea la indicada.

Hay grandes cineasta que podemos considerar dentro del cine de autor, algunos de ellos serían: Ingmar Berman, Alejandro Jodorowsky, Juan José Campanella, Gaspar Noe, Jean-Pierre Jeunet, Carlos Reygadas, Francois Truffaut, Claude Chabrol, Wong Kar-Wai, Majid Majid, Lars Von Trier, Carlos Enrique Taboada, entre muchos más.  Estos son sin duda un ejemplo de cineastas que han realizado maravillosas películas, premiadas y reconocidas en el mundo.

Este concepto de cine de autor surgió en el año de 1951 en una de las revistas más prestigiosas, “Cahiers du Cinéma”, fundada por los reconocidos André Bazin, Jacques Doniol-Valcroze y Joseph-Marie Lo Duca. La publicación tenía como editor a Éric Rohmer y llegó a tener colaboradores como Godard, Chabrol o Truffaut.  Truffaut, fue el que impulsó la teoría del autor, que defiende básicamente la totalidad de las responsabilidades frente a las películas dirigidas, lejos de los grandes estudios y las imponentes producciones que mermaban las decisiones y el contenido final.

En nuestra biblioteca contamos con varios títulos de películas que puedes disfrutar. Una de nuestras recomendaciones es:

EL SÉPTIMO SELLO.  Guion y Dirección de Ingmar Berman.  Premio Especial del Jurado en CANNES.

El séptimo

Sinopsis: Suecia en el siglo XIV. Un caballero atormentado y lleno de dudas vuelve a su castilla tras diez años de inútiles luchas en las Cruzadas y la Muerte se presenta reclamándolo. Con la esperanza de obtener algunos conocimientos antes de morir, el caballero reta a la Muerte a una partida de ajedrez. Mientras juegan, el caballero observa ciertas escenas de crueldad y sufrimiento que sugieren las torturas e injusticias a Alyosha descritas por Iván Kamarazov. Las imágenes y los presagios del film son medievales, pero el discernimiento psicológico es moderno, a la vez que erótico, lo que añade tensión y hasta sensación de tormento.

¡Los esperamos pronto!