¿Qué fue “Por todos las familias” 2017?

Por: Programa por la Unidad y Libertad Sexual Estudiantil (PULSE) del Centro de Derechos Humanos de la FLDM.

Ayer, 17 de junio de 2017, múltiples contingentes se unieron para manifestarse a favor de la diversidad sexual en Monterrey, Nuevo León.

Debemos recordar que durante el 2017, estuvimos presenciando multiples manifestaciones, marchas, entregas de pliegos petitorios y otros mecanismos de ejercicio de derecho del llamado Frente Nacional Por La Familia. El colectivo antes mencionado expresó su inconformidad con temas referentes a el matrimonio y la adopción homoparental. Es por ello que, este año la Marcha del Orgullo Gay tuvo como tema principal la aceptación de familias erróneamente catalogadas como “no tradicionales” usando el hashtag de #PORTODASLASFAMILIAS.

La diversidad de la sociedad regiomontana fue expresada vitalmente mediante una marcha que abarcó un aproximado de 6 kilómetros donde, se pudieron observar al rededor de 15,000 personas apoyando la causa.

La anterior caminata comenzó en la calle Pedro María Anaya y finalizó en la Explanada Niños Héroes.

“¡Mis derechos no son zonceras!” gritaba la multitud al arribar al Palacio de Gobierno. Esto, haciendo claramente referencia a las anteriores expresiones de nuestro Gobernador al referirse a la gran problemática que se enfrentan diariamente parejas homosexuales a quienes se les niega el matrimonio igualitario.

[1] Las fotografías presentadas fueron tomadas por Bárbara Espinosa Lizcano, estudiante de la Facultad y editora del blog La Libre Pregunta.

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

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¿Qué es una Marcha de la Diversidad?

Por: Programa por la Unidad y Libertad Sexual Estudiantil (PULSE) del Centro de Derechos Humanos de la FLDM.

orgullo madrid

En próximos días se llevará a cabo la Marcha de la Diversidad Monterrey, en su decimoséptima edición. Estos acontecimientos son una valiosa oportunidad para promover un Nuevo León exento de prejuicios y de cualquier tipo de discriminación, que permita el libre desarrollo de la personalidad de cada individuo en nuestro Estado.

El motivo principal de esta entrada es explicar de dónde y por qué surge esta manifestación que se ha vuelto una tradición anual dentro del colectivo LGBT+ (Lesbico, Gay, Bisexual, Trans y otras minorías de género). Para estos efectos empezaremos explicando el surgimiento de la marcha, esta historia se remonta al 28 de junio de 1969 con los disturbios de Stonewell, donde un grupo de policías atacó violentamente a un grupo de personas durante una redada en el Stonewell Inn. Estos acontecimientos destacan entre sus victimas a transexuales, drag queens, jóvenes afeminados, sexoservidores y jóvenes en situación de calle; mismos que dieron surgimiento a las primeras figuras emblemáticas de la comunidad, como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera.

Este lamentable suceso dio inicio a la lucha por los derechos del colectivo en cuestión y, rápidamente los distintos residentes de Greenwich Village (Nueva York) empezaron a reunirse para crear los primeros grupos de activistas con el fin de establecer lugares seguros para que los miembros de la comunidad pudiesen expresar su orientación sexual sin miedo a que fueran arrestados.

El año siguiente, en fecha 28 de junio de 1970, se llevaron a cabo las primeras marchas del orgullo gay en las ciudades de Nueva York y Los Ángeles, con fin de conmemorar el aniversarios de los disturbios. Estas marchas sirvieron de inspiración para que otras ciudades fueran organizando las propias, tradición que se fue repitiendo año tras años, lo que convirtió el 28 de junio como el Día del Orgullo.

Para el caso de México, la primera marcha fue realizada el 27 de junio de 1979. Durante esta manifestación, se reunieron los contingentes FHAR (Frente Homosexual de Acción Revolucionaria), Oikabeth (Grupo Autónomo de Lesbianas) y Lambda (Grupo de Liberación Sexual) para la celebración del Orgullo Gay en México.

Si bien, se conmemora ese día como el oficial, mundialmente las marchas se han tenido que ir moviendo por distintas cuestiones, sin embargo, se procura que casi siempre se marche un sábado antes o después de esta fecha, como conmemoración a los disturbios.

Recordemos que la lucha de derechos de este colectivo no ha sido sencilla, desde comentarios homofóbicos de distintos jefes de Gobierno, hasta la imposibilidad de contraer matrimonio sin la necesidad de un amparo, o juicio para que sea reconocida la identidad de género de una persona, o inclusive marchas por un modelo de familia “tradicional”; si bien se han ganado distintas batallas una de las más importantes fue la que se dio el 17 de mayo de 1990, cuando la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales aunque, aun así, no se ha logrado una igualdad real de derechos.

Las marchas por la diversidad o del orgullo son destinadas a demostrar que el colectivo LGBT+ no está integrado por ciudadanos de segunda clase, sino por personas reales y que solo desean que sus derechos sean respetados y garantizados por el Estado.

Este año, el lema de la manifestación es #PorTodasLasFamilias, buscando crear conciencia en todos los mexicanos sin importar su orientación sexual de que no hay un solo modelo de familia, y que cada uno de los existentes es igualmente válido comparado con el llamado “modelo tradicional de familia”.

[1] Fotografía obtenida de la página oficial del orgullo gay LGBT Madrid 2017.

P.U.L.S.E. es un proyecto estudiantil del Centro de Derechos Humanos de la FLDM conformado por los estudiantes: 

  • Isabella Leal Aguilar, estudiante de 3º semestre de la FLDM,
  • Mauricio Martínez, estudiante de 6º semestre de la FLDM,
  • Bárbara Espinosa Lizcano, estudiante de 6º semestre de la FLDM,
  • Daniel Sánchez Alatorre, estudiante de 9º semestre de la FLDM,
  • Samantha Carrillo Aguirre, estudiante de 9º semestre de la FLDM,

Bajo la coordinación del Maestro Juan Jesús Garza Onofre.

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

 

¿Navegando a la deriva?

Por Josafath Salazar Orozco 

 

Jean-Louis Théodore Géricault - La Balsa de la Medusa.jpg

En Julio de 1816 la fragata francesa Méduse yace en las costas septentrionales de lo que hoy se conoce como el país de Mauritania. 400 pasajeros, incluyendo alrededor de 150 tripulantes, se encuentran varados en la Bahía de Arguin después de que su embarcación encalló en un banco arrecifes en ruta a la colonia de Senegal.

Tras varios días de intentos infructuosos por aligerar la carga y liberar a la Méduse, los navegantes comenzaron a ponerse nerviosos, desesperándose por su situación. Decidieron en vez, usar los pocos botes de rescate con los que contaban y construir también una pequeña balsa para intentar llegar a la costa, a más de 50 kilómetros de ahí.

Como suele pasar, los lugares a bordo de los botes eran insuficientes y por ello, al menos 146 hombres y una mujer tuvieron que auxiliarse sobre la endeble balsa que ya tenía la mayoría de su cubierta sumergida por la gran carga. La idea en principio fue remolcar la balsa con los botes y algunas sogas. Pero eventualmente—por miedo de que éstos se amotinaran—se decidió cortar los amarres, entregando a su suerte a la balsa y a su tripulación.

Reminiscente de algún círculo danteano, las más de 100 personas pasaron días montadas sobre aquél inestable conjunto de maderos bajo el calor veraniego de las costas africanas.

Menos de dos semanas después—al ser rescatados—quedaban solamente 15 sobrevivientes restantes en la barca. Ante la escasez de recursos, la mayoría de ellos fueron asesinados por sus propios compañeros, tragados por las olas del mar, abrasados por el sol o muertos por la falta de comida y agua. Inclusive se dice que algunos recurrieron a prácticas caníbales.

La culpa por tal desdicha se le atribuye al capitán de la fragata, el vizconde Hugues Duroy deChaumereys, quien a pesar de carecer experiencia naval, recibió el cargo por razones políticas.

La incompetencia naval de deChaumereys provocó la muerte de casi 150 personas, siendo absuelto poco después por la corte marcial.

En el panorama político y social actual, pienso que la mayoría de la gente se siente dentro de una situación similar a la de la tripulación de la Méduse: navegando a la deriva, con pocos recursos, abandonados de todo liderazgo y esperanza de ser rescatados.

No sería difícil apuntar hacia tantos deChaumereys que en algún momento u otro saltaron de la borda dejando atrás una nave atascada y a una tripulación sin salida. Muchos seguramente arribaron a su posición por razones similares al vizconde, sin embargo surge la duda frente a los que fueron elegidos para ello.

Respecto del tema, no sería el primero en formular este tipo de analogía. Ponderando las características de aquél quien debiese gobernar el Estado, Sócrates comparaba la dirección de una nave con la de su propia república.

El filósofo se imaginaba a un grupo de marineros sin el menor conocimiento naval, sólo buscando disputarse el timón entre sí con el fin de arrojarse sobre las provisiones. Concluyó que éstos considerarían inútil al conocedor de los astros, vientos y todo lo relativo a navegar, mientras que coronarían como hábil capitán a cualquiera que les brindara comida y bebida.

La comparación parecería un tanto burda sin considerar las reservas—bien justificadas en retrospectiva—de Sócrates frente al sistema representativo y los peligros que conlleva otorgarle a un electorado el timón del Estado. Sin embargo su punto es que si bien, se requieren ciertas aptitudes y cualidades para gobernar, en consecuencias es necesario también un especial discernimiento por parte de los ciudadanos para elegir a esas personas capacitadas.

Las ideas del filósofo no parten de una postura simplemente elitista, sino que surgen del miedo a que la demagogia se apropie de su Estado, una idea que hoy en día ya no nos es extraña. Su diálogo parte sobre la idea del voto razonado e informado, considerando la manera en la que se puede explotar fácilmente a una mayoría que sólo busca soluciones rápidas y sencillas.

Lo anterior pudiese explicar la relación entre un país con una de las peores evaluaciones en la prueba PISA[1]; una población que apenas alcanza un 51% en las expectativas para cursar el bachillerato; 23% para un título de licenciatura[2], y un gobierno que en 2015 obtuvo la Cámara de Diputados con el nivel educativo más bajo en décadas[3]. Todo ello sin considerar los sobrados escándalos presidenciales respecto de sus aptitudes académicas.

Parece ser que en esta materia, de Maistre tenía razón al decir que cada nación recibe al gobierno que se merece y por tal motivo la necesidad de tener un buen sistema educativo trasciende de ser un mero discurso político. Por eso resulta lamentable la noción actual de una educación universitaria no como un fin en sí mismo, sino como un obstáculo más que hay que completar para llegar al éxito. De tal concepción es de la que surgen aquellos que condenan a la educación como un “sistema retrograda” a través del Facebook, al igual que aquellos que trafican sus calificaciones a través de redes estudiantiles.

Podría ser que por eso, en vez de guardianes tenemos Duartes y en vez de filósofos tenemos demagogos. Porque al igual que un capitán no le ruega a su tripulación por el mando, y el doctor no le ruega al enfermo por una consulta, tampoco vendrá el gobierno justo y honesto a rogar para que lo elijan, sino que la búsqueda por él tendrá que surgir desde adentro. De no hacerlo, nos quedaremos nuevamente varados en una pequeña balsa, a la merced de las corrientes y del perpetuo naufragio mientras vemos a nuestros propios deChaumereys navegar hacia el horizonte.

Josafath Salazar Orozco es estudiante de 4º semestre de la FLDM. 

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

[1] https://www.compareyourcountry.org/pisa/country/MEX

[2]http://gpseducation.oecd.org/CountryProfile?plotter=h5&primaryCountry=MEX&treshold=10&topic=EO

[3]http://www.eluniversal.com.mx/articulo/periodismo-de-investigacion/2015/09/29/cae-nivel-educativo-en-camara-de-diputados

Pintura de Jean-Louis Théodore Géricault – La Balsa de la Medusa (Museo del Louvre, 1818-19)

¿Qué hay detrás del beso?

Por Bárbara Espinosa Lizcano

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“¿Mobbing? ¿Qué cosa?”

Los días pasados se difundieron dos videos tomados en el Estado de Oaxaca donde se mostraban en un video en el que durante más de dos minutos como aspirantes al “Sindicato de Trabajadores del Volante y Similares” eran obligados a besarse y tocarse durante 60 segundos a cambio de que el líder sindical les otorgara la concesión para laborar como taxistas.

Estas imágenes causaron gran revuelo en la sociedad mexicana, lo que fue sorpresivo para mí fue la razón del revuelo: “¡Malditos gays!” se leía entre algunos de los diversos comentarios del video en todas las modalidades del lenguaje.

A los pocos días de que los medios arremetieron contra el líder sindical por forzarlos a realizar dichos actos, surgieron nuevas declaraciones de los protagonistas, justificando a su líder con la excusa de que todo se debía a una apuesta y que ese tipo de cosas “siempre las hacían”.

En el 2014 el medio El Financiero anunciaba que en México 44% de los profesionistas, ya sea en el ámbito público o privado indistintamente, son abusados en sus áreas de trabajo. Seguido por él, una investigadora de la UNAM reveló para SIPSE.COM la terrible cifra de 51%. Esto quiere decir que aproximadamente uno de cada dos mexicanos sufre de mobbing, entendiéndose por el término el abuso de poder en el ámbito laboral.

Esta conducta es una epidemia que afecta cada vez más a la población mexicana, volviendo aún más difícil laborar.

Desde el 2014 Omar Sánchez de Tagle (@osdtagle) de Animal Político, anunciaba los nuevos criterios establecidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación para poder denunciar el acoso laboral por la vía judicial, pero, aun así, encontramos que el positivismo de este tipo de criterios es bastante pobre puesto que por la naturaleza del acto la acción probatoria es de suma complejidad. Por si no fuera poco, la Primera Sala extendió un pedido a distinguir el acoso laboral de “conductas inherentes” lo que abrió aún más el panorama de complejidad para el ejercicio de la acción.

Volviendo nuevamente al tema, el video sin duda es crítico, pero no porque sean dos hombres los protagonistas si no por lo lamentable que es ver como se somete a cada vez a más mexicanos, a realizar actos degradantes a cambio de poder trabajar dignamente en el México de hoy.

A manera de conclusión, pareciera preciso pensar que nos debería de ofender en realidad ¿dos hombres besándose o dos hombres siendo abusados en busca de sustento para sus familias? Aseguro que todos estaremos de acuerdo en la respuesta a esta pregunta.

Bárbara Espinosa Lizcano es estudiante de sexto semestre de la FLDM. 

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

¿Qué es el “Cine de Autor”?

Recomendaciones de nuestra Biblioteca FLDM.

Entre lo que se alucina, lo que se quiere ver, lo que se ve realmente y lo que no se ve, el juego es infinito: es ahí donde tocamos la parte más íntima del cine” -Serge Daney

El cine de autor es el cine en el cual el director tiene un papel importante al basarse normalmente en un guion propio. Este, realiza su obra al margen de las presiones y limitaciones que implica el cine de los grandes estudios comerciales, le permite una mayor libertad a la hora de plasmar sus sentimientos e inquietudes en la película.

En este tipo de cinematografía, el autor es normalmente identificable o reconocible por algunos rasgos típicos en su obra. La finalidad de que haya una única idea le permite a la película que sea una historia honesta, bien contada y definida.

Sin duda, el cine y la literatura van de la mano de manera respetuosa donde cada quien ocupa su espacio.  No existiría el cine sin un guion, sin la expresión por escrito de una gran historia y fascinantes personajes.  El guion literario no es solo la primera etapa para la elaboración de una película, es el alma de la historia, que responde a preguntas básicas :  ¿Qué?, ¿Quiénes?, ¿Cómo? y ¿Cuándo?.

La posibilidad de que el guion tenga éxito en el desarrollo es precisamente porque el realizador-autor tiene la visión total para llevarlo a detalle al guion técnico, que reúne las indicaciones necesarias para que la producción sea la indicada.

Hay grandes cineasta que podemos considerar dentro del cine de autor, algunos de ellos serían: Ingmar Berman, Alejandro Jodorowsky, Juan José Campanella, Gaspar Noe, Jean-Pierre Jeunet, Carlos Reygadas, Francois Truffaut, Claude Chabrol, Wong Kar-Wai, Majid Majid, Lars Von Trier, Carlos Enrique Taboada, entre muchos más.  Estos son sin duda un ejemplo de cineastas que han realizado maravillosas películas, premiadas y reconocidas en el mundo.

Este concepto de cine de autor surgió en el año de 1951 en una de las revistas más prestigiosas, “Cahiers du Cinéma”, fundada por los reconocidos André Bazin, Jacques Doniol-Valcroze y Joseph-Marie Lo Duca. La publicación tenía como editor a Éric Rohmer y llegó a tener colaboradores como Godard, Chabrol o Truffaut.  Truffaut, fue el que impulsó la teoría del autor, que defiende básicamente la totalidad de las responsabilidades frente a las películas dirigidas, lejos de los grandes estudios y las imponentes producciones que mermaban las decisiones y el contenido final.

En nuestra biblioteca contamos con varios títulos de películas que puedes disfrutar. Una de nuestras recomendaciones es:

EL SÉPTIMO SELLO.  Guion y Dirección de Ingmar Berman.  Premio Especial del Jurado en CANNES.

El séptimo

Sinopsis: Suecia en el siglo XIV. Un caballero atormentado y lleno de dudas vuelve a su castilla tras diez años de inútiles luchas en las Cruzadas y la Muerte se presenta reclamándolo. Con la esperanza de obtener algunos conocimientos antes de morir, el caballero reta a la Muerte a una partida de ajedrez. Mientras juegan, el caballero observa ciertas escenas de crueldad y sufrimiento que sugieren las torturas e injusticias a Alyosha descritas por Iván Kamarazov. Las imágenes y los presagios del film son medievales, pero el discernimiento psicológico es moderno, a la vez que erótico, lo que añade tensión y hasta sensación de tormento.

¡Los esperamos pronto!

¿Por qué ver ambas caras de la moneda?

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Por Íñigo Villarreal

Desde que somos pequeños, siempre se nos ha enseñado que existen dos lados que llegan a ser opuestos ante los ojos de la mayoría, el bien y el mal, blanco y negro, correcto e incorrecto, etc. Y naturalmente o al menos en su mayoría, se nos ha enseñado a seguir el camino lleno de luz y bondad, ver aquello que es correcto, creer que el héroe es quien tiene la razón mientras que el villano no, pues vivimos en un mundo en el cual existe una delimitación muy fija entre el bien y el mal, creada a través de la historia por distintos medios, ya sea la ley, la moral, la religión, etc., pero ¿eso es apropiado?. Alguna vez escuche que todo villano tiene una motivación para serlo, y hablando con total honestidad, lo que nosotros consideramos un villano, no es un villano para todos o en todos los casos, pues, volvemos a lo mismo, tal vez lo que nosotros creemos, no es lo que otros creen, por eso, muchas veces es necesario no entrar en una postura blanca o negra, sino una gris, y poder ver la un factor muy importante, el bien y el mal no existen en realidad o al menos no de manera natural, lo que conocemos como bien y mal son posturas sociales con las que se nos educa, pero esas posturas que conocemos hoy en día, hace 50 años eran diferentes, y 50 años antes de eso eran diferentes, y se puede ver en los libros de historia en muchos casos diferentes, entre ellos la homosexualidad, los sacrificios humanos, las penas sobre los delitos más tradicionales o incluso la manera de educar a los niños. En el primer ejemplo se puede ver en cómo es vista por la sociedad, pues hay eras en las que la homosexualidad es sumamente natural, y hay otras en las que es vista como una aberración, en el segundo ejemplo lo vemos en como existieron culturas que no solo veían los sacrificios como algo normal, sino como algo de suma importancia, tal y como fueron los mayas, siendo ahora vista como una práctica despreciable, en el tercer ejemplo podemos tomar en cuenta muchos casos, tal y como fue la quema de “brujas” la guillotina francesa, las torturas por sospechas de herejía durante la edad media, etc. Cuando hoy en día, se tiene que mantener un grado de respeto (al menos en la mayoría de los países) a las personas condenadas a un delito, y finalmente en el último ejemplo, siendo la educación a los niños o más bien la manera de educarlos, no es necesario retroceder más de 50 años, volviendo a una época en la que estaba bien castigar a los niños con agresión física incluso en las escuelas, mientras que hoy en día, se puede suponer que ponerle un dedo encima a un niño es algo imperdonable. ¿A que quiero llegar con esto? Que nunca existe una sola postura sobre las cosas, y durante el paso de los tiempos, y los cambios de cultura, esas posturas también se ven alteradas, es por eso que en ocasiones es necesario entender ambas caras de la moneda, pues existe una amplia posibilidad de que muchas de las cosas que hoy en día no entendemos, serán de lo más natural en pocos años, cosas que hoy en día vemos como actos de pura maldad, alguna vez fueron naturales y puede que algún día lo vuelvan a ser (aunque odiemos admitirlo, es realidad, tengamos en cuenta que hubo épocas históricas en las que incluso la pederastia era algo común) y al final del día, nadie es “malvado” simplemente por ser malvado, siempre existe un factor detrás de todo ello, y curiosamente, muchas veces al entender el trasfondo de algo, incluso entendemos el fin que se desea alcanzar, claro, es normal tener opiniones, es parte de nuestras libertades, incluso yo tengo opiniones negativas sobre muchas cosas que alguna vez fueron vistas como positivas, es parte de nuestra esencia, la necesidad de dividir entre “bien” y “mal”, pero tener esa división no implica no entender, muchas veces para crecer, es necesario entender incluso aquello que despreciamos, pues al final del día, no puede existir luz sin oscuridad, y una vez que aprendes a caminar en la oscuridad, la luz se vuelve más algo mucho más bello.


Íñigo Villarreal es estudiante de quinto semestre de la FLDM. 

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

¿Por qué decir lo que pienso?

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Por María Santos Villarreal

Si no yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?”[1]

Me he topado a lo largo de mi corta vida con muchas personas que evitan en la medida de lo posible externar sus consideraciones u opiniones sobre determinados temas que pueden considerarse controversiales por miedo al “qué dirán”.

La libertad de expresión es un derecho humano que todas las personas tenemos por el hecho de serlo,[2] pero somos pocas las que lo ejercemos para expresar opiniones disidentes.

La gran mayoría de los espacios para expresar opiniones están tasados. Se les da espacio a las personas machistas, homofóbicas, racistas, capacitistas[3], clasistas y a personas en situación de privilegio para hablar sobre temas que afectan a las personas que no tienen dicho privilegio.

Por ello, vamos a toparnos (más de lo que nos gustaría) con personas que se escudan en la libertad de expresión para emitir opiniones discriminatorias y propagar discurso de odio. A esas personas hay que recordarles que la libertad de expresión no es ilimitada (como no lo es ninguna otra libertad).

¿Cuáles son los límites a nuestra libertad de expresión? Los derechos de otras personas.

Así como el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) y el artículo 6 de nuestra Constitución Política Federal (CPEUM) protegen el derecho humano a la libertad de expresión, los artículos 2 y 7 de la DUDH y el artículo 1 de la CPEUM protegen el derecho humano a la no discriminación por razones de orientación sexual, procedencia étnica, color de piel, género, religión, situación económica, situación migratoria, condiciones de discapacidad, etcétera.

Es nuestra tarea abogar por las personas en situación de vulnerabilidad si queremos una sociedad más incluyente. Ésta es la única forma en la que podemos usar nuestros privilegios para el bien.

Dado que los medios de comunicación masiva (tales como televisión, cine, prensa, etcétera), así como los lugares privados (tales como la academia, foros o páneles de discusión, diálogos en los salones de clases, etcétera), por default no dan espacio para expresarse a quienes buscamos contra-atacar al status quo, es indispensable alzar la voz cada vez que experimentemos comentarios que discriminan y agreden a otras personas. Hay que conquistar esos espacios.

Es importante decir lo que pensamos porque es importante alzar la voz por nosotras mismas y, en su caso, por las demás personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Al fin y al cabo, no es necesario ser la causa para defenderla.

Es cierto que hay que saber escoger nuestras batallas, pero también es cierto que guardar silencio ante una situación de discriminación también es violencia. “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”, dijo Desmond Tutu.

Es cierto que las personas que señalan cuando alguien está siendo racista o machista, por ejemplo, suelen “caer gordas” e incomodar. Pero si Martin Luther King Jr. o Betty Friedan se hubieran parado a pensar en si incomodaban o si le caían bien a la gente, ahorita Estados Unidos no tendría un presidente negro ni una candidata presidencial mujer.

¿Nacimos para “caerle bien” a la gente que forma parte del status quo? ¿O nacimos para generar un cambio positivo en el mundo?

Toda opinión disidente, y en general todo lo que desafíe al status quo, va a incomodar. Si a una persona le molesta la causa feminista, es porque es machista; si a una persona le molesta la causa #BlackLivesMatter, es porque es racista. Si no lo fuera, no le incomodaría un movimiento que busca igualdad de derechos para todas las personas.

Decir lo que pensamos es una forma de contra-atacar el sistema que continúa oprimiéndonos a las mujeres y a las personas negras, LGBTTTIQAP+, migrantes, con discapacidades y demás personas en situaciones de vulnerabilidad.

Decir lo que pensamos y defender la igualdad de derechos en todos los aspectos y de forma transversal construye una sociedad más incluyente, lo que se traduce en una sociedad más justa.

Si no somos parte de la solución, somos parte del problema. Por eso hay que decir lo que pensamos (y actuar en consecuencia).

Además, “si nos asiste la razón y el derecho”, como dice el Mtro. Óscar Barrera Garza, ¿por qué no decirlo?


María Santos es estudiante de octavo semestre de la FLDM.

Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.

[1] Traducción al español de un dicho popular en inglés del que no se conoce la autoría original. “If not me, who? If not now, when?”

[2] Artículo 19, Declaración Universal de los Derechos Humanos.

[3] Intento de adaptación al español del término en inglés “ableist”.